Por siempre, Lorca




Una obsesión hecha novela:
«Por siempre, Lorca»


Cristina Guerra

Cristina Guerra en una cafetería granadina,
junto al busto de Federico García Lorca
(Foto hecha por una turista en el móvil de la autora)


Una entrevista de Manuel Pacheco para el podcast del Museo Esteban Vicente de la Diputación de Segovia



Cristina Guerra en El Día de Segovia

El ‘viaje’ de Cristina Guerra con Lorca durante décadas

La profesora y escritora ha publicado ‘Por siempre, Lorca’, una novela en la que su protagonista investiga sobre el poeta granadino y esa época de la historia de España.

A continuación transcribimos el artículo escrito por Nacho Sáez y publicado el 23 de julio de 2026 se puede encontrar aquí: (

Cristina Guerra posa junto a un mural de María Zambrano que está pintado en La Potenda, el pasado 27 de mayo. – Foto: Rosa Blanco

La película de Los Javis ‘La bola negra’ ha abierto una polémica acerca de cómo los colegios e institutos han divulgado tradicionalmente la figura y la obra de Federico García Lorca. «A mí me robaron a un referente cuando yo era pequeño y estudiaba a Lorca. Si a mí me lo hubieran explicado para mí hubiese tenido una importancia más extrema», ha lamentado Javier Ambrossi. «A mí sí que me explicaron a Lorca en el colegio», señala Cristina Guerra, que muestra su disgusto porque se trate de imponer un relato determinado. «A mi madre le gustaba recitar a Lorca y yo la escuchaba cuando tenía 9 años y ahora tengo 76. A mí me explicaron a Lorca en el colegio de las Madres Jesuitinas de Segovia. Si te coges el libro de texto que yo tenía en el Preu, a lo mejor no profundizaba demasiado pero te explicaba a Lorca. Y si tenías curiosidad podías seguir trabajando sobre él. Yo tenía una antología en la que figuraban Lorca y Miguel Hernández, otra figura que también se manipula cuando nos da la gana a unos y a otros», se queja.

Esta profesora jubilada acaba de publicar ‘Por siempre, Lorca’ (Isla del Naúfrago), su cuarta novela, que encuentra su origen precisamente en un colegio. El grupo de teatro que dirigió en las Jesuitinas representó ‘La casa de Bernarda Alba’. «Es un texto muy complicado, lleno de metáforas, y las chicas que participaron no dejaban de preguntarme qué significaba esto y lo otro. Eso me obligó a a informarme y a meterme más en el mundo de Lorca», explica.

Para esta novela, Guerra ha investigado sobre el poeta granadino. Ha buceado en numerosos libros y ha visitado los lugares lorquianos: Valderrubio –la antigua Asquerosa–, Fuente Vaqueros, la Casa de los Rosales, la Facultad de Derecho, el colegio de Sagrado Corazón, donde estudió de niño… Pero el protagonista de ‘Por siempre, Lorca’ no es Lorca sino Laura, también personaje central de sus dos anteriores obras, ‘En acatamiento tuyo’ (Editorial Círculo Rojo, 2019) y ‘Que pasa como una sombra’ (Editorial Círculo Rojo, 2022). Tras la muerte de su marido, Goyo, Laura retoma su vida en Nueva York hundida en la tristeza y en la dificultad para hallar un nuevo horizonte. Hasta que encuentra unas cajas que su marido le había ocultado, rotuladas con un nombre, ‘Margarita’, y repletas de papeles que recogen los recuerdos de esta mujer sobre Lorca, al que había conocido y querido. Laura empieza entonces a investigar sobre esta época de la historia de España y sobre el poeta y dramaturgo de Granada.

«No hay ningún hallazgo inédito. Ni lo he pretendido ni lo pretenderé nunca porque no soy investigadora. Pero he investigado porque no quiero meter la pata con los datos históricos», remarca Guerra, que en la portada de la novela ha incluido una imagen del mosaico de Central Park en Nueva York dedicado a John Lennon y a su canción ‘Imagine’. «La letra habla de que imagina que llegará un tiempo en que la gente no se mate por cuestiones de ideologías, de religiones… Y así lo he enlazado con Lorca», añade, al tiempo que asegura que ha sido casualidad que la publicación de esta novela haya coincidido con el 90 aniversario del asesinato de Lorca.

«He intentado hacer una reflexión sobre las guerras y lo que se sufre por cuatro locos de atar que son los que desatan las guerras», continúa la autora de la novela, que prefiere no profundizar en la conversación con El Día de Segovia sobre los motivos por los que a la sociedad española le cuesta tanto relacionarse con la Guerra Civil a pesar de que han pasado nueve décadas: «No quiero meterme en ese charco porque saldría llena de lodo».

Están siendo días felices para esta profesora. En la presentación llenó el auditorio, su novela se está vendiendo en el Centro Federico García Lorca de la plaza de la Romanilla, en Granada, y la han invitado a participar en los actos de homenaje al poeta que se van a celebrar en Víznar, donde supuestamente está enterrado en una fosa. «Hace muchísimos años conocí a una señora que se llamaba Margarita que era la madre de una alumna mía y que había conocido a Lorca. Tomé nota de las anécdotas que ella me contaba, las pasé a limpio y ahí se quedaron. Me daba no sé qué empezar a escribir porque no he sido capaz de contactar con la familia de esta señora, que se murió», confiesa.

Pero al final se decidió y, aunque hay partes que son pura ficción, insertó esas vivencias en la historia de Laura, su protagonista, que no tendrá una cuarta novela a pesar de que su escritura le ha dejado hasta momentos graciosos. «El ahijado de Laura es mi ahijado y en la novela yo le meto estudiando y haciendo prácticas en el Monte Sinaí. Pues el otro día me llama y me dice: ‘Cristina, que es que me ofrecen ir a hacer prácticas a Nueva York al Monte Sinaí’. Me voy a tener que comprar una bola y un turbante porque cosas que están escritas en la novela han ocurrido después», se ríe Guerra. Será la mística de Lorca.



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