
184 pág. 14 x 21,5 cm. Papel ahuesado.
Cubierta plastificada mate a todo color.
Solapas interiores. Encuadernación cosida
PVP: 16 euros. ISBN:978-84-947089-5-4
Diario de Cristal.
Contra los tópicos, una historia humana
Todo comienza en octubre de 2014, en mi primer viaje a Soto del Real para ver a Ibra, mi amigo negro encarcelado. Me lo entregó su madre sin saberlo y porque yo quise, un hermanamiento entre madres de piel distinta: la suya negra captura cada color, la mía blanquita, los expele. Ibra llegó en una canastilla que surcó el Atlántico de Gambia a Tenerife; su padre lo puso allí, ellos los empujan para salvarse a sí mismos y al clan: excesiva carga para un solo hombre.
Empecé Diario de cristal no solo para librarme de la pena, sino para entender qué nos estaba pasando. En las visitas a Ibra en tres cárceles (Soto del Real, Aranjuez y Segovia), en aquellos vis a vis, más tarde en el cuerpo a cuerpo y, al final, en sus permisos carcelarios, comprendí qué significan la dignidad, la lucha y la fe. Se me reveló el tiempo como un fogonazo que contiene un todo inaprensible y bello hasta doler. Se presentó el milagro cuando no poseíamos nada o solo un callejón sin salida, cuando, abatida o fulminada, se mostró el instante, ese que refulge en cualquier oscura noche, y en la claridad del día, para no deslumbrar, se oscurece encogiéndose como un gusanito que se protege de una agresión. Compasión, amor y amistad, santa trinidad, se abrieron como abanico gigante que me refrescaba si me sofocaba, que me cobijaba si me helaba. La confianza entregada como un tesoro nos hizo a ambos ricos, valientes y dignos. En el acto de cuidarlo, me cuidaba; al cuidarme él, se cuidaba a sí. En la prisión abrió antenas y cerró compuertas para que ninguna fechoría traspasara su centro. Supo protegerse de agresiones o peleas, dando más valor, confianza y amor a los implicados en el acto de cuidarse: él y yo. ¿Quién cuidaba de quién? ¿Quién enseñaba a quién? ¿Quién aprendía de quién?
Más adelante, si recaes en el limbo o en el gueto, las cosas pueden aún más a la deriva…
Maite Hernangómez

Actriz, directora de escena y dramaturga de larga trayectoria.
Nace en Madrid, estudia teatro en la Universidad de París VIII y es adoptada en Polonia por el Teater Laboratorium para participar en diversos proyectos dirigidos directamente por J. Grotowski.Crea y dirige el Taller Municipal de Teatro de Segovia, volcando su conocimiento y convirtiendo la iglesia románica de San Nicolás en teatro con identidad propia desde 1984 a junio de 2021, salvo el lapso de septiembre de 2000 a marzo de 2005, cuando traslada su actividad al espacio propio Calidoscopio.
Con su compañía Mai Teatro Cía. (antes Ay Ay Ay Teatro) realiza sus proyectos más personales e íntimos. Su última trilogía la componen La oreja de Casilda, Rita pata cigüeña y Clara, cartas bordadas.
En el marco profesional ha dirigido 14 espectáculos, 47 en el TMT. Ha protagonizado 15 obras. Ha escrito y llevado a escena 11 producciones.
En junio de 2021, el Ayuntamiento de Segovia le homenajea por su contribución a la cultura de la ciudad.
Más sobre el libro y su autora
Una vida de dramaturgia y acción
Artículo aparecido en El Adelantado de Segovia (02/12/2021)
Los derroteros que habían tomado su vida eran bien distintos. Estaba cursando Medicina. Pero por aquel entonces, ya se había adentrado en el mundo del teatro. Conoció a José Luis Alonso de Santos, que tenía su propio grupo. Trató de compaginarlo con sus estudios. No podía engañarse a sí misma. Maite Hernangómez sabía que esto no era lo que le hacía realmente feliz. Tuvo que tomar una decisión: dejó la carrera. Se considera una persona “muy viva” y curiosa. No se veía como médico. Sí como actriz de teatro. Persiguió su sueño. Y lo alcanzó.
Cursó teatro en la Universidad de París VIII. También pasó por Polonia: por el ‘Teater Laboratiorium’, donde participó en diversos proyectos dirigidos por Grotowski. La situación en Polonia “se puso complicada”. Su vida tiene mucho de historia. El camino le trajo a Madrid, su tierra. Este no era el lugar en el que le “apetecía” vivir. Pensó en dos ciudades “bonitas”: Granada y Segovia. En 1983, se decantó por la segunda.
En París conoció al fundador de Titirimundi, Julio Michel. Cuando vino a Segovia, él se convirtió en su guía. “Nos dio bastante la entradilla”, sostiene. En aquel momento, el Ayuntamiento estudiaba la forma de adentrarse en el teatro. Michel habló de ella al equipo de gobierno. Fue así como, en 1984, Hernangómez creó el Taller Municipal de Teatro de Segovia. Con su compañía hacía proyectos “más personales”. Apostaba por sus propias ideas. El trabajo con las sombras y las transparencias son una de sus señas de identidad.
Es actriz, directora de escena y dramaturga. Para ella, actuar “es lo más fácil”, una vez que ya lo ha trabajado: entra en la corriente del personaje que ha construido. Esto le parece “un juego”. No ocurre lo mismo con la dirección: “Es lo más duro”, afirma. Cuando está al mando, tiene en su cabeza a los personajes, el espacio y la conexión que se produce entre ellos. “Si algo no está exactamente como lo planeabas, incluso sufres”, reflexiona.
Abrir un telón no era sencillo. Uno de sus últimos trabajos fue una trilogía. Tardó tres años en hacer ‘Clara cartas bordadas’. Es un espectáculo sin textos: solo con hilos y sombras. Tuvo que ocuparse de la producción, la creación y la interpretación. “Esto supuso un esfuerzo enorme”, manifiesta.

Siempre ha estado ligada a la literatura. Es una lectora nata. No solo de teatro. También de otros géneros narrativos. Acaba de publicar su primera novela, ‘Diario de Cristal’. En un principio, pensó en convertir la historia en una obra escénica. “Es lo que yo sé hacer”, declara. Pero era “demasiado esfuerzo”. Y la “crisis del teatro” le animó a convertirlo en un proyecto literario. Esta tarde, a las 19:00 horas, lo presenta en la Casa de la Lectura.
Ibra es el protagonista de su libro: vino en patera desde Gambia. Acabó en el centro de acogida de Segovia. Ahí lo conoció. Se hicieron amigos y pasó a formar parte de su familia.
“Pensaba mucho en su madre y en lo que hay cuando alguien arriesga su vida y toda la familia pone el punto de mira en aquel que viaja para salvarse”.
Esa sensación de hermandad con la madre, le llevó a contar su historia. Lo visitó en las tres cárceles en las que estuvo. Su novela empezó como un diario para aliviarse de la pena. Y acabó convertida en un texto impregnado de valores.
El pasado mes de junio, el Ayuntamiento de Segovia le homenajeó por su contribución a la cultura. Está “orgullosa”. De hecho, cree que “es una especie de prodigio” el haber podido mantener durante 37 años el Taller Municipal de Teatro. Está “tan contenta”, que por eso ahora “se permite” escribir.
Opinión lectora

En febrero de 2022 llega vía mail esta opinión de un lector. La editorial, en su respuesta, solicita permiso para subir su opinión a la web. Una vez recibida su autorización (con el encarecido ruego de mantener su anonimato) dejamos constancia del núcleo de su comunicación.
Cuando leí la novela, comprendí que tantas cosas como nos dicen sobre los emigrantes, sobre todo las peores, son manipulaciones de gente, sobre todo algunos políticos, que no se han aproximado a menos de cien metros de un migrante que haya llegado a España en patera. Yo les recomendaría a todos los políticos de cualquier partido que se leyeran esta novela, para que dejaran de ver números, gastos, inseguridad y otras milongas cuando miren a un muchacho o una muchacha que ha llegado hasta aquí en busca de una mejor vida. Justo lo que nosotros queremos para nuestros hijos y nietos que, casualmente o no, coincide con lo que quisieron nuestros padres y abuelos. Por cierto muchos de ellos tuvieron que emigrar a Francia, Alemania o Suiza para que sus hijos (nuestra generación) tuviera un mejor futuro.
Un lector agradecido
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